«El gran desafío del Marino»

(Nivel Oceánico Avanzado)

Travesias a Brasil

Pleno entrenamiento previa a la partida del primer grupo de «Travesías Oceánicas New Life».La experiencia mas avanzada para cualquier navegante que ha comenzado en forma progresiva  y haya adquirido los conocimientos marineros básicos para un nivel de preparación medio.
.SURFEANDO OLAS DE 6 METROS 7 ancla de mar

A bordo, se complementará con mayor información sobre seguridad en la mar,  entrenamiento adecuado para lograr el cruce del Cabo de Santa Marta que por lo general, lo hacemos «Surfeando olas».

Surfeando-a-20-NUDOS-224x300

CHARLAS DEBATE A BORDO

Santa Marta, no solo por su micro-clima, sino como todo cabo al igual que el Cabo de Hornos o el Cabo de Buena Esperanza, transmiten a los navegantes un profundo respeto y deben ser cruzados en condiciones propicias para no llevarse sorpresas inesperadas.temporal-300x224

 

 

Muchos fueron los navegantes que han desestimado cruzar cuando el cabo lo permite y han padecido mas de un fracaso teniendo que retornar o abandonar el barco. Aquí se han encontrado con mar calmo o con olas de 6 y 7 metros de altura. Incluso a causado averías y perdida de containers en buques mercantes que debieron modificar su rumbo y correr el temporal.
Otros debieron abandonar la embarcación  en altamar-historias para no olvidar !Es por este motivo, que se ha ganado el gran respeto de muchos navegantes oceánicos.Adquiriendo  una excelente capacitación y entrenamiento, buena planificación, máximo de seguridad , usted podrá disfrutar  a bordo del New Life de navegar y el límite será su tiempo !

Temática-mantenimiento-en-navegación-300x225

tematica-planificación-300x225
 

 

Luego de su guardia cruzando el cabo de santa marta, disfrutando de un momento de relax escuchando un CD de Rita Lee – Lanza Perfume !

rumbo-a-lo-desconocido-jpg-web

ESCRIBANOS AL : newlife98@hotmail.comLogo travesias oceanicas Web

Y recuerde, los caballeros no ciñen ! Por ese motivo, aguardamos las condiciones propicias para realizar el cruce del Cabo de Santa Mar

 

 

ACCIDENTE DEL VELERO ILIKAI – Para no olvidar !
Publicado en Revista WeekendTextos: Loly BasovnikEl capitán del Ilikai, Miguel del Río y el tripulante Pablo Gato llevaban varias millas navegando hacia el norte luego de abandonar a la flota del Crucero de la Amistad  que permaneció en el puerto de Río Grande do Sul a la espera de mejores condiciones climáticas, ya cuando decidieron volver debido al fuerte nordeste que habían endurecido notablemente las condiciones del mar.La osada decisión de zarpar pese a todo finalmente fue contradecida por los elementos que le negaban seguir avanzando. Horas más tarde, navegando ya con rumbo a Río Grande el viento volvió a virar al sur para ponerse de proa, en consecuencia, Del Río decidió nuevamente retomar el rumbo norte.Al caer la noche el viento aumentó su intensidad y se mantuvo en forma sostenida en unos 40 nudos. A las 5 de la mañana del viernes 30 de mayo, los golpes de la caña del ancla de trabajo sobre la cubierta despertaron a Del Río quien se equipó y fue a proa para solucionar el problema. En ese momento navegaban con trinquetilla al través de Tramandaí (30º 40`S y 48º 40`W) con destino Imbituba. El viento seguía con igual intensidad y llovía a cántaros.Miguel colocó en su lugar la goma espuma que estaba destinada a amortiguar cualquier golpe del ancla y volvió a la cabina. Pablo continuaba sentado frente a la mesa de navegación controlando el radar y el plotter cuando el impacto de una ola desacomodó la escora, y Miguel fue lanzado con violencia contra un mamparo bajo para caer al piso con un intenso dolor en las costillas que le impedía reincorporarse.Consciente de la lesión, sabía que podía haberse perforado un pulmón –aunque esta idea la desechó pronto al no escupir sangre- o una pequeña hemorragia que con el paso de las horas podría poner en riesgo su vida. Llegar a Imbituba demandaría unas 20 horas (130 millas),  así que le indicó a Pablo que por VHF lanzara el « Mayday ». Eran las 6 de la mañana.El pedido de auxilio fue respondido por el buque de carga filipino “Kickapoo Belle” que se encontraba a la misma altura pero unas 20 millas mar adentro y a unas dos horas de distancia. Alrededor de las 7 se desprendió el llamador de la genoa. Escuchándola gualdrapear, Miguel le pidió a Pablo que fuera a cubierta para asegurarla, pero se había enrollado en sí misma y el puño había quedado muy alto.Miguel le pide entonces que corte las escotas y que con el cabo que quedaba firme al puño de escota, la asegurara para que la genoa no se abriera más de lo que ya estaba. Luego puso la trinquetilla a la capa. El barco continuó navegando a 4 nudos y a las 10 de la mañana el carguero filipino, que estaba haciendo la ruta Río de Janeiro El Callao, Perú, se aproximó al Ilikai.Pablo comenzó a recibir órdenes en inglés por un handy para comenzar las maniobras de rescate que demandaron unos 50 minutos debido a las duras condiciones del mar y al dramático balanceo del velero contra la gran estructura del buque. El casco de acero del Ilikai rozaba furiosamente contra las paredes de acero de 10 metros de altura del buque ya que las defensas prácticamente flameaban por el viento y la marejada que subía y bajaba a los barcos.El carguero mantenía una velocidad mínima de 4 nudos para seguir teniendo timón y el Ilikai hacía lo mismo pese a las tremendas barrenadas que le provocaban las olas que avanzaban a mayor velocidad. Luego de varios intentos, los marineros lograron pasarle un cabo a Pablo  y hacerlo firme en el molinete de babor. Cuando lo consideraron medianamente firme, dos marineros se prepararon para bajar por una escala hasta el velero, un bandazo arrancó de cuajo el molinete alejándolo del buque unos cien metros. La situación por unos instantes se volvió crítica.Pablo aceleró y lentamente volvió a acercarse al buque trabajosamente. Era evidente que la dificultad estaba en el amarre ya que los cabos no resistían los tirones de ambos barcos.Para el segundo intento, el capitán filipino ordena tirar un cabo a la escalera de popa para sostenerlo mientras dos rescatistas descenderían por la escala llevando un calabrote para hacerlo firme  en la base del mástil. Del Río, desde el piso de la dinette veía por el tambucho a los hombres vestidos de naranja trabajando arduamente para atar el grueso cabo que finalmente logran hacerlo firme con bastante dificultad. Ya con el velero amarrado y seguros de que no se desprendería nuevamente, bajaron una precaria camilla de lona (sin arnés para sujetar al accidentado) donde fue acostado Del Río luego que lo sacaran de la cabina. “Por momentos y mientras me subían por la banda del carguero -recuerda Miguel-, me parecía que iba en un ascensor enloquecido que subía y bajaba al mismo tiempo.”En cuanto lograron desatar el grueso cabo del mástil ambos marineros volvieron a bordo por la escala que se balanceaba mientras el Ilikai subía y bajaba al compás de las olas. Pablo decidió también hacer abandono del velero y siguió a los rescatistas. Una maniobra no exenta de mucho riesgo físico. Poco después un nuevo bandazo arranco la escalera de popa donde aún estaba sujeto el último de los cabos. De esta forma el barco quedó a la deriva con su velamen hecho jirones y el motor en marcha.“El tanque de combustible tenía unos 70 litros de gasoil -calcula Del Río-. “Cuando el capitán filipino bajó a verme y me informó que el barco había quedado a la deriva quería morirme. Lloré desconsolamente, como un chico. Es muy difícil saber que tu barco, que preparaste con tanta dedicación ahora no sabés donde está… Espero encontrarlo.”El Kickapoo Belle, que no llevaba médico a bordo, finalmente dejó a los navegantes en Río Grande do Sul donde Del Río fue llevado al hospital para atender las fisuras.El incidente ocurrió el 30 de mayo y el Ilikai, al cierre de esta edición, aún continúa en el mar.Un dicho marinero dice: “Lo que se encuentra en el mar no se roba” Pero ¿qué ocurrirá si alguien encuentra al Ilikai, cuyo valor ronda los 200.000 dólares?De acuerdo a la legislación brasileña vigente, quien se apropiare del barco por encontrarlo fortuitamente y que no intentase devolverlo a su dueño, o a las autoridades competentes dentro de los 15 días, podrá incurrir en una pena carcelaria de entre un mes a un año o bien, pagará una multa. Sin embargo la Ley Nº 7.203/84, sobre Asistencia y Salvamento de Embarcación en peligro en el mar, en puertos o vías navegables, asegura el derecho a la remuneración de aquellos que prestasen servicios de búsqueda y salvamento. La remuneración será objeto de común acuerdo entre las partes interesadas, pero de no haber acuerdo, el pago será fijado por arbitraje del tribunal competente.
DATOS TÉCNICOS DEL ILIKAIModelo: Terral 41 de acero naval.Eslora: 41 mManga: 3,68 mCalado: 1,90 mDesplazamiento: 17 tnPeso: 13 tnSup. VélicaMayor: 90 m2Genoa: 120 m2Trinquilletas, asimétrica y yankee.Manuel Torrado, Profesor y navegante que lidera “Cruceros de la luna llena”, señalaba sobre lo ocurrido: En este tipo de cruceros “la navegación en conserva tiene beneficios y compromisos, el líder imagina a la flota como a un todo, como a las partes de un solo barco, y evalúa la factibilidad de zarpar, asegurándose que ninguna de las partes pueda quedar en situación de riesgo, o no pueda llegar a destino en buenas condiciones”.

<iframe width=»420″ height=»315″ src=»https://www.youtube.com/embed/VchN1LvmGkQ» frameborder=»0″ allowfullscreen></iframe>